miércoles, 4 de noviembre de 2009

todo parecía muy normal, llevaba unas películas para el maraton de todos los sábados de peliculas de fantasia en la casa de martín, y caminaba despacio por la calle principal hasta la parada del 35, lo bueno de Dawn es que tomando la calle principal se tiene acceso a casi todo lo que se necesita. Espere unos 15 minutos. Eran las siete de la tarde, caía el crepúsculo dándole a todo un aire de extrañeza, además el viento soplaba entre los arboles y estaba escuchando "sueño de amor" de Litz en mi mp3. Hicimos varias cuadras, solo el chofer y yo. Luego subio un chico que no alcance a ver bien. Algo dentro mio se detuvo, estaba segura que lo conocia, pero de donde. Se sento un poco detras mio, por eso no pude verlo bien.
Al cabo de algunos instantes, empece a sentir que me observaban con insistencia...
"No puede ser. Debo estar loca".
El colectivo seguia su camino, la sensacion que me quemaba en la nuca se intensificaba cada vez mas. Trataba de ignorarlo mirando los arboles que pasaban como manchas verdes a traves de las ventanillas, sonaba la flauta magica y una seleccion de musica clasica que puse para calmar los nervios del momento, pero sentia cada vez mas cerca esos ojos, como dos finos puñales clavandose en mi cuello. No estaba segura de lo que debia hacer, jamas habia estado en esta situacion, pero tome coraje para darme vuelta y confirmar mis sospechas. Cuando vi la alameda en la que debia bajarme, aproveche la situacion para enfrentar lo que fuera, queria verlo de cerca...
Me puse de pie lentamente y cuando me di vuelta para bajar por la puerta de atras, me tope con el. Estaba muy pero muy cerca mio, pero yo solo pude reparar en esos ojos negros penetrantes, que ahora me miraban directamente y se interponian entre la puerta y yo.
- Hola Clara- dijo con voz suave pero firme- por fin nos encontramos.-
Me estremeci completamente. Por un segundo, quede inmovil, perpleja por la situacion y sin saber que hacer, en un movimiento rapido me estire sobre su hombro para tocar el timbre y bajarme.
Vi como el colectivo doblaba la esquina y me quede bajo la sombra de la alameda perpleja y asustada. El corazon me latia con mucha fuerza y me rodee con mis propios brazos, sobrepasada por el miedo.
Solo una pregunta rondaba en mi mente cuando martin me llamo por telefono para ver que me habia ocurrido:
quien era esta persona, y como conocia mi nombre?