jueves, 6 de octubre de 2011

Toque timbre.

Los chicos ya me esperaban, cuando cruce la puerta Martín se ofreció a sacarme la mochila, y se rió al sacar las películas.

- Cinco pesos Eze, son todas de vampiros- y sonó su estruendosa carcajada.

- Fue un poco tonto apostar otra cosa- le sonreí a Ezequiel mientras el le daba los cinco pesos a Martín dirigiendo una cara de enojo al billete

- No pierdo las esperanzas de que dejes esos monstruos tuyos alguna vez.

La sala estaba preparada.

Pusieron los títulos de mis películas en el “sombrero seleccionador” (una pequeña costumbre que tomamos prestada después de una maratón de todo un fin de semana de Harry Potter) y me senté en el piso del living a un lado de Martín. Sabrina estaba en la otra punta del sillón hablando con Cristian y mirándome sobre su hombro.

Ella es muy perceptiva, y seguramente noto algo raro porque me hizo señas para que habláramos después.

- ¿A quien le toca sacar?- pregunto Valeria

- A mi- dijo Martín mientras se ponía de pie… y así empezó la maratón del sábado.

La película no había terminado cuando sabrina pasó y me tomo de la remera para llevarme hasta el patio.

Cuando se volvió a mi tenia el rostro completamente rojo de la indignación mientras daba vueltas con las manos en el pelo, como buscando las palabras adecuadas.

- Soltalo de una vez.- le di pie a su pensamiento

- ¿Hace cuanto que volviste con Alejandro?- me escupió con furia y yo arquee automáticamente las cejas por la sorpresa

- No estoy con Alejandro hace diez meses- dije despacio mostrándole las manos

- Entonces ¿Qué te pasa?- su rostro cambio casi automáticamente desde el enojo a la preocupación

- No lo se- fue todo lo que pude contestar agachando la cabeza.

Entonces me soltó todo el rosario.

- Primero faltas a clase y decís que tenés problemas para despertarte, después lo de este hombre raro que te miraba fijo y que dijiste, y te cito, “se quien es pero no lo conozco”- y lo hizo imitando mi voz de forma burlona- ¿y hoy? Llegas como si te hubiera pasado un tren por encima e inmediatamente lo tapas todo con tu sonrisa de “todo esta bien”- empezó a caminar para calmarse y luego dijo en tono de advertencia- Escúchame bien Clara Smith, en esta casa hay seis personas a las que podrás engañar, pero no a mi.

Me tomo de los hombros y me dio un sacudón francamente desesperada y tomo una amplia bocanada de aire.

- ¿Qué te esta pasando amiga? Estoy acá para ayudarte.

Casi automáticamente cerré los ojos para contener las lágrimas de desesperación, aparte el rostro y tome lentamente aire por la nariz.

- Sabrina, yo…

- Chicas, ya sacamos el próximo titulo- dijo Cristian sacando la cabeza por la puerta corrediza con su enorme sonrisa blanca.

El rostro de Sabrina cambio casi instantáneamente, devolviéndole la sonrisa a Cristian. Sus ojos me fulminaron cuando paso a mi lado y susurro en mi oído algo que no alcance a entender, pero que a mi juicio sonó como una amenaza. Antes de entrar le dije

- No es para tanto, además no es el momento ni el lugar para esto. Te prometo que el viernes vamos a dar un paseo y te explico.

Ya no pude disfrutar la noche. ¡Que lió en el que me había metido! ¿Cómo iba a explicar esto?